Te hiciste merecedora de la sombra de mis páginas infinitas, te acomodaste en mi vida, te recostaste en mi orilla. No quisiera por premura nombrarte la amante esquiva que por derecho o cortesía divina aparece y desaparece sin más, uniendo pesados anclajes a lo que por cansancio llamo vida. No quiera parecer mi prosa pesada, ni que me despierte un día y el fruto de mis noches de escapada y desvarío me parezcan poco más que notas entre un montón de ruido. O que mis rimas sangradas me desanimen el alma recordando heridas que ya con el tiempo deberían de estar cerradas. Vosotras no, mis sangradas amigas. Y que si no es la frustración más que un comienzo sobre baldosas desencajadas, un desvío en el camino hacia la siguiente parada. No quisiera pecar de vividor y sin embargo peco, pues hice más caminos a mi alrededor que puertas cerré para adentro…Valle
Increible!
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