Qué dificil es expresar ese remolino de emociones que nos invade a veces, qué fácil es la indiferencia, el "paso de todo" y cuánto daño causa. Debemos aprender a ser directos, aunque nos cueste, directos a la hora de decir lo que no queremos, lo que no nos gusta y directos (a pesar de que las palabras no sean las acertadas) con las personas que queremos. Parece que hoy en día el orgullo es más que nada, y en ocasiones es tan absurdo, ¿porqué no reconocer a otra persona que la echas de menos, que quieres verla o que la quieres? Es lo más bonito que puede recibir cualquiera, sin embargo, a la vista está que es mejor parecer alguien frío, cuál piedra.
preciosa entrada...
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