Adoro
todo aquello que me hace sentir lo más mínimo y prefiero las pequeñeces a las grandezas.
De este 2012 me quedaré con esas pequeñas sensaciones, con una sonrisa enorme
por aquellos que siguen pisando fuerte en mi vida, con los abrazos y los besos,
sin los cuales esto no merecería la pena. Si os deseo algo, es que tengáis salud,
y aconsejaros que regaléis mucho amor, hace muchísima falta. ¡Y en general,
empatía señores, empatía! ¡Por un 2013 loco, alegre y satisfactorio!

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