Estaba
destruida, con la pequeña sensación de querer huir de todo aquello, cerrar el
libro por la página en que lo había dejado por última vez, y saborear uno
nuevo. Y así hice, opté por mí, el cambio no estaba en otra parte, desconecté
completamente. Vete a aquella isla,
rodéate de los que están allí y te quieren, céntrate en sonreír-me dije. Me
dediqué a disfrutar, a enriquecerme de
todo lo que danzaba en torno a mí, el sentimiento de abatimiento había desaparecido,
ahora lo que quedaba era tranquilidad, pero faltaba algo. Y qué suerte coger
cada día aquel autobús, en el que
coincidimos. Me desplume cuando lo vi, en el buen sentido, tiene que ser
mío-pensé. Una mirada dice más que mil palabras.
Tere

No hay comentarios:
Publicar un comentario